Cuando no puedo emparejar mis auriculares Bluetooth, lo primero no es repetir el intento: es saber de qué lado está el fallo. O el móvil no los está viendo, o los auriculares no se están anunciando, y las dos situaciones se arreglan de forma distinta. Hay una prueba que las separa, y no requiere comprar ni descargar nada.
La pregunta que parte el problema en dos
¿Estos auriculares habían llegado a conectarse alguna vez con este móvil? La respuesta cambia por completo qué merece la pena intentar.
Si nunca se han emparejado, puede que falte el paso previo: ponerlos en modo de descubrimiento. El soporte de Apple lo dice en esos términos para cualquier accesorio Bluetooth —«es posible que primero tengas que ponerlos en modo de descubrimiento»— y remata con una instrucción que conviene leer dos veces: «Consulta las instrucciones del accesorio». Volvemos sobre esa frase más abajo, porque tiene consecuencias.
Si sí se habían conectado antes y ahora no, el guion cambia. Apple describe entonces una secuencia concreta: «Desenlaza el accesorio. Vuelve a ponerlo en modo de detección. Prueba a enlazarlo y conectarlo de nuevo». Desenlazar no es lo mismo que apagar y encender, ni es un restablecimiento de fábrica: es borrar el emparejamiento guardado en el móvil para que la negociación vuelva a empezar desde cero.
Si buscabas el procedimiento normal de la primera vez, con las rutas de menú de iOS y Android, está en cómo conectar unos auriculares inalámbricos paso a paso. Esta página se ocupa solo de cuando eso ya no funciona.
Lo que el soporte de Apple pide comprobar antes
La página de Apple que estamos citando trata los accesorios Bluetooth en general —su ejemplo es un teclado inalámbrico—, no los auriculares en particular. Aun así, los pasos previos que enumera se aplican igual, y conviene repasarlos aunque parezcan obvios:
- Que el accesorio y el dispositivo estén cerca.
- Apagar el accesorio Bluetooth y encenderlo de nuevo.
- Que el accesorio esté encendido y completamente cargado, o conectado a la corriente.
- Si usas una app con el accesorio, entrar en Ajustes, Privacidad y seguridad, Bluetooth, y comprobar que el Bluetooth está activado para esa app.
El cuarto es el menos intuitivo. Un permiso de Bluetooth por aplicación puede estar desactivado sin que nada en la pantalla de Ajustes principal lo indique, y el síntoma que produce —la app no ve los auriculares aunque el sistema sí— es fácil de confundir con un fallo del aparato.
La prueba que decide de qué lado está el fallo
Esta es la parte que da una respuesta en lugar de una sospecha. Apple la formula así: «Si el accesorio se enlaza con algunos dispositivos, pero no con el dispositivo iOS o iPadOS: desenlaza el accesorio de tus otros dispositivos».
Leído como diagnóstico, dice dos cosas. La primera es el propio test: si los auriculares se emparejan sin problema con otro aparato, no están rotos, y el trabajo está en el móvil que falla. Si no se emparejan con ninguno, el trabajo está en los auriculares. La segunda es una causa que no tiene aspecto de avería: unos auriculares ya enlazados a un portátil, una tablet o un televisor pueden estar ocupados por esa conexión, y la solución no está en el aparato que tienes delante sino en el otro.
Apple añade el límite de su propia competencia: «Para saber si el accesorio es compatible con tu dispositivo iOS o iPadOS, ponte en contacto con el fabricante». Y reserva el contacto con su soporte para tres casos concretos: cuando no puedes activar el Bluetooth o el ajuste aparece atenuado, cuando no puedes conectar ningún accesorio Bluetooth, y cuando el fabricante ya ha confirmado que el accesorio funciona.
Qué dice la ficha de tus auriculares, y qué no
Volvamos a «consulta las instrucciones del accesorio», porque ahí hay un hueco que conviene conocer antes de perder tiempo buscando.
Revisamos la descripción completa de todo nuestro catálogo en venta buscando instrucciones de emparejamiento o de desenlace escritas como procedimiento. Solo una ficha las tiene: la de los Smart Pro 3, que dice que si el emparejamiento se queda a medias hay que olvidar los auriculares en los ajustes y repetir el proceso. Es el mismo movimiento que describe Apple y el mismo que Microsoft numera como una de sus soluciones para Windows: tres textos escritos por separado, dos de ellos por los fabricantes de los sistemas operativos, coinciden en que lo que hay que borrar es el emparejamiento guardado.
Las demás fichas describen la función, no el procedimiento. Los Series 162, por ejemplo, anuncian emparejamiento automático en un paso, que es una característica del producto y no una instrucción de qué hacer cuando ese paso no ocurre. Conviene saberlo: si abres la ficha de tu modelo esperando un apartado de resolución de problemas, en nuestro catálogo solo lo encontrarás en esa ficha, y el tiempo está mejor invertido en la prueba del segundo dispositivo.
Puedes ver el resto de modelos en la colección de auriculares inalámbricos para el día a día.
Si conecta pero no se oye, el problema es otro
Conviene separarlo: que el nombre aparezca en la lista y diga conectado, pero no salga sonido, no es un fallo de emparejamiento, porque el enlace existe. Microsoft mantiene una página para ese caso en Windows, y su primera comprobación no está en el Bluetooth sino en el sonido: confirmar en Inicio, Configuración, Sonido del sistema, Salida, que el dispositivo Bluetooth es la salida elegida. En el móvil el equivalente es el selector de salida de la app que esté reproduciendo.
Esa página atribuye el problema a «una configuración incorrecta, controladores obsoletos o limitaciones de compatibilidad», e incluye entre sus soluciones desemparejar y volver a emparejar: Quitar dispositivo y después Agregar dispositivo. Si lo que falla es la calidad al hablar, el perfil de audio de Windows está explicado en cómo conectar unos cascos con micrófono al ordenador.
Lo único que no puedes saltarte: un segundo aparato
Todo lo anterior se puede intentar en cualquier orden. Lo insustituible es el segundo dispositivo, porque es lo único que convierte una sospecha en un dato: sin él, no hay forma de saber si estás arreglando el lado correcto, y puedes repetir diez veces un procedimiento impecable sobre el aparato equivocado.
No hace falta que sea tuyo ni del mismo sistema: un móvil prestado dos minutos, una tablet vieja o el portátil de casa sirven igual. Si antes de seguir no tienes ninguno a mano, esa es la tarea pendiente, y es más corta que cualquiera de los pasos anteriores. Si quieres comprobar de paso qué declara cada modelo sobre iPhone, está recogido en qué auriculares son compatibles con iPhone.
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